En el mes de julio de este año, el Dr. Roberto Rivarola asistió a la Conferencia Internacional de Colisiones Fotónicas, Electrónicas y Atómicas realizado en España. A su regreso le propuse conversar sobre su experiencia en esta Conferencia grabador por medio, a lo que el Dr. Rivarola acepto. En su oficina en el IFIR y con pocas preguntas comienza a contar esta historia donde, entre Premios Nobel y Ciencia, la calidad humana surge con un protagonismo emotivo en su relato.

Contabas que hiciste un viaje a un Congreso en España....

R.R.- Hay dos grandes congresos internacionales en nuestra área de física atómica que son la Conferencia Internacional de Física Atómica, y la Conferencia Internacional de Colisiones Fotónicas, Electrónicas y Atómicas a la que asistí y de la cual fui el presidente del Comité internacional. Estos son los dos grandes congresos que están en el área de la física atómica, molecular y óptica.
Como te decía, tuve el privilegio de ir a este evento en calidad de Presidente Internacional del Congreso y aparte participé de otro Seminario satélite en Barcelona, donde me invitaron a dar una charla.
Este evento, ICPEAC (International Conference on Photonic, Electronic and Atomic Collisions), se realizó en Toledo, España. Recibió a científicos de 50 países con la participación de, aproximadamente, 800 investigadores; y con la presentación de más de 900 trabajos...1000 digamos, porque estaban también todas las exposiciones orales.

Sobre su actividad Rivarola comenta que tuvo que hacer la apertura del Congreso por su posición de Presidente y que estuvo como coordinador de la primera charla plenaria dada por el Premio Nobel Ahmed Zewail.

Luego de una pausa se explaya sobre Ahmed Zewail.

R.R.- Fue premio Nobel en Química. Es químico y fue Premio Nobel en el año 1999. Se lo llama el padre de la femto-química que deriva de la femto-Ciencia.

(Antes que le pregunte Rivarola me aclara… ¿qué significa femto?... femto significa ).

Zewail trabaja en el área de los femto- segundos, de segundos, o sea, es la 1.000ª parte de la billonésima parte de segundo (0,000000000000001").
Son tiempos muy rápidos.

¿Qué hizo Ahmed Zewail?, él desarrolló con paquetes de fotones toda la química para poder estudiar las reacciones químicas pero no solamente el estado inicial y el estado final, sino cómo evolucionaba en el tiempo esa reacción química que se había producido. O sea, es seguir con continuidad la evolución. ¿Por qué?, porque los tiempos son ultra cortos. Los femto-segundos son más cortos que los que tienen que ver con la evolución de la reacción.

De alguna manera la historia era ver cómo se distribuía la energía dinámicamente durante una reacción química determinada.

Esto tuvo un altísimo impacto. Los tiempos con los cuales se podía medir eran mucho más grandes y entonces él avanzó sobre este campo de acortar los tiempos utilizando fotones, impactando sistemas y estudiando esos sistemas, esas reacciones, como se producían.

Ahora se está en una etapa superior. Se habla de la atto-física, o sea, de 10-18 segundos. Pero en ese momento, en los años 90, fue una gran revolución.

Retomando su actividad como coordinador Rivarola continúa.

Ahmed Zewail hizo una presentación muy linda. No del trabajo que tiene que ver con su Premio Nobel, sino que tiene que ver con un trabajo que viene realizando desde hace 15 años en el cual, aprovechando esos conocimientos que él posee sobre el desarrollo de métodos experimentales para estudiar estos tiempos tan cortos, desarrolló un microscopio electrónico de cuatro dimensiones.

(Nuevamente Rivarola aclara… ¿qué quiere decir cuatro dimensiones?... de las tres dimensiones espaciales y el tiempo).

Entonces, lo que hizo Zewail fue, en lugar de trabajar con fotones, trabajó con un microscopio que utiliza paquetes de un solo electrón. Un solo electrón-que va sobre la muestra con una frecuencia de los femto-segundos.

Entonces, lo que hace es conjugar ésto con algo que son las estructuras nanométricas; o sea como observar estructuras que tienen una dimensión de 10-9 mts, o sea, una 1.000ª de una millonésima de metro, el tamaño de los átomos en las dimensiones atómicas. Mira esas estructuras que tienen dimensiones atómicas con esos electrones que vienen 1 por 1 pero a una altísima frecuencia con cortísimos tiempos, uno siguiendo al otro.
El observa cómo se mueven esas nano-estructuras en ese mundo realmente mecánico cuántico. Como se mueven las estructuras, como se mueven las moléculas biológicas, como se mueven distintos sistemas. Lo que hace entonces es relevar esa información, esa información se pasa a una imagen y se observan cómo evolucionan los sistemas nanométricos a dimensiones de los femto-segundos en el tiempo.

¿Podemos decir que lo estamos viendo en tiempo real?

R.R.- Sí, claro, esa es la idea pero en un sistema cuántico. En sistemas o moléculas. Realmente es impactante lo que se ve, lo que puede verse con ese microscopio electrónico de cuatro dimensiones.
La charla fue maravillosa, luego lo estuvimos acompañando junto al Dr. Fernando Martín García, organizador local, en una entrevista para la televisión española. Fue una oportunidad que me permitió no tan solo establecer un vínculo profesional, sino, y lo más fundamental, conocer a la persona.

Otra de las cosas que me sucedió fue conocer a Serge Haroche.

Serge Haroche ganó el Premio Nobel en el año 2012 junto a David Wineland de Estados Unidos. Haroche pertenece al Collège de France de Paris.
Haroche es un caso emblemático ya que mantiene una línea respecto a los Premios Nobel. Serge Haroche realizó su tesis bajo la supervisión de Claude Cohen-Tannoudji quien fue Premio Nobel en 1997, quien a su vez trabajó con Alfred Kastler quién también fue Premio Nobel en 1966. Quiere decir que es un ambiente evidentemente muy elevado en lo que hace a nivel científico.
Haroche es un físico experimental y lo que hizo esencialmente fue observar y lograr aislar las partículas atómicas sin alterar su comportamiento, viendo cómo se comportaban y estudiando sus propiedades. Él es un especialista en física atómica y en óptica cuántica. Esas son sus áreas… la óptica, los fotones, pero a nivel fotón, a nivel de la óptica cuántica, no la metrología u otro tipo de cosas. Es trabajo de fundamentación y trabajo experimental. Y logró aislar, utilizando un sistema de espejos magnéticos, fotones. Como Wineland, quien lo hizo en forma completamente independiente, logró medir y manipular sistemas cuánticos individualmente.

Estos métodos son de utilidad, posiblemente, para el desarrollo de computadoras cuánticas. Trabajó en un tema que se llama Coherencia Cuántica.
Es una persona muy simple, muy humilde, muy importante por sus conocimientos. Así como son importantes sus conocimientos, así es la importancia de su sencillez y humildad. Tuve la oportunidad de cenar y charlar con él. Hablaba de sus nietos y otras cosas que tienen que ver con el ser humano más que con el científico. Es la tercera vez que lo veo en un corto tiempo porque en mayo de este año (2015) lo había visto en un Congreso donde me invitaron para dar una charla en Brasil, en Foz Iguazú, en la Sociedad Brasilera de Física, un Congreso de materia condensada. Ahí lo escuché dando una conferencia sobre el tema por el cual le dieron el Premio Nobel. Y también lo vi en Argentina porque vino a una reunión de la Asociación Física Argentina (AFA) en la que brindó una charla pública y abierta.

Otra de las conferencias públicas que se dio en el ICPEAC, en Toledo, y que para mí fue importante, fue la que brindo Pedro Echenique. Pedro Echenique es vasco y Premio Príncipe de Asturias. Él habló sobre "la sublime utilidad de la ciencia inútil".
¿Qué es esto de la sublime utilidad de la ciencia inútil?, Echenique, coincidiendo con lo que dijeron los otros dos Premios Nobel, dice que la ciencia y la creación no tienen tiempos establecidos. No se les puede poner un límite, no pueden estar dentro del límite de un proyecto. El científico tiene que tener la libertad de estudiar, de investigar, escudriñar con todo el tiempo a su disposición. Entonces mostró como grandes estudios que explicaban distintos fenómenos físicos y que en su época podrían haber parecido inútiles -por eso la ciencia inútil- resultaron luego en hallazgos extraordinarios que significaron un avance tecnológico sobresaliente. Los tres coincidieron con ese mensaje.
Rivarola se acomoda en el escritorio y continúa. Es el mensaje que más me quedó grabado sobre todo en estos tiempos por los cuales uno tiene que apresurarse por publicar porque lo evalúan en función del número de publicaciones, por lo tanto la gente no tiene tiempo para pensar.
Los jóvenes no tienen tiempo para pensar, para crear, porque están urgidos por publicar y le cuentan el número de publicaciones que tienen porque si no le rechazan los informes, le quitan la beca, o no los promueven.

Entonces ese concepto me parece que es muy importante.

Me encontré con muchísimos colegas. No me había dado cuenta de todos los colegas que conozco y me conocen en este mundo de la física atómica. Creo que lo que más me impactó, aparte de los trabajos que merecieron la atención de la gente que estaba en el Congreso, es el reconocimiento que recibí en la faz humana.
Eso realmente me agradó mucho. Fue muy placentero.

¿Alguna vez te tocó tomar conciencia sobre cuánta gente te reconoce, no tan sólo dentro de la fase efectiva sino en lo profesional?

R.R.- No me doy cuenta porque uno es como es. Siempre trabajé desde el llano. Digo que soy un obrero de la ciencia porque trabajo y eso se refleja.
Nunca procure pasar por delante de nadie. La evolución que he tenido ha surgido a través de mi trabajo. Y el reconocimiento a través de mi trabajo. Esa es la realidad. Después, uno es un ser humano, un ser humano social. Yo aprendí de ese respeto por el otro. Lo que mi familia me enseñó es a tener un gran respeto por el otro, por el ser humano y respecto al trabajo del otro. No tratar de tapar, aprender con el otro y respetar el trabajo del otro. Y sorprenderme, y admirarme y ponerme muy contento porque a la gente le vaya muy bien. Quizás, en este mundo de competencias, de celos, de vanidades en el cual vivimos, no parece ser un parámetro común, no pertenece al común denominador.

¿Qué te sucede cuando un Premio Nobel, en el trato, te identifica dentro del trabajo? Te dice "yo leí su trabajo".

R.R.- A mí no me resulta muy frecuente eso pero, cuando estaba conversando con Ahamed Zewail me dice "sí, claro, como usted dijo, esto es así...", entonces… te quedas...
Es una singularidad dentro del espectro de la masa a la cual yo también pertenezco.


Carlos Enrique Franco
Área de Prensa, Difusión y
Comunicación Institucional-IFIR